domingo, 25 de febrero de 2018

“Presentación de La división del laberinto”. Por José Güich Rodríguez. 24 de febrero, 4:00, Casa de la Literatura Peruana.



“Presentación de La división del laberinto”. 24 de febrero, 4:00, Casa de la Literatura Peruana.
José Güich Rodríguez
Le agradezco a mi gran amigo Elton Honores su honrosa invitación para presentar hoy, junto al Maestro y también muy admirado amigo Harry Belevan, el libro La división del laberinto. Estudios sobre la narrativa fantástica peruana contemporánea (2000-2015). También quiero renovarle mis felicitaciones por su persistencia en la organización de este ya institucionalizado “Congreso de verano”, que cada vez cuenta con mayor repercusión en los medios y congrega a autores, investigadores y público lector. Es una clara muestra de cuánto ha cambiado el escenario de la literatura en el Perú,  a despecho de los pocos operadores culturales que aún se resisten a aceptar una realidad innegable. Y también insistir en la gratitud personal por su interés generoso en nuestro trabajo.
En esta ocasión, el encuentro coincide con los diez años de la partida de José B. Adolph, el entrañable e inolvidable escritor que desde su primer libro, aparecido hace 50 años, El retorno de Aladino, inició un proceso que no se ha detenido y no se detendrá, felizmente. La contribución de Elton a estas recomposiciones del sistema literario peruano es invalorable, y no solo por su saludable terquedad en la organización de estas citas, en franca alianza hoy con el Instituto Raúl Porras Barrenechea, y en octubre, con el Instituto de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar.
Su aporte es realmente sustancial en el sentido de que ha permitido, con rigor crítico, información actualizada y visión totalizadora, el diseño de un mapa de lo que está ocurriendo en el Perú con las hasta no hace mucho poco apreciadas “escrituras no realistas o miméticas”, que hoy experimentan, en varios frentes de batalla, una visibilidad llamativa, enriquecedora. Es cierto que aún queda mucho camino por recorrer, pero yo soy uno de los que consideran que el avance de lo fantástico y de la ciencia ficción en el país es positivo y firme, gracias a Elton, a escritores e impulsores como Daniel Salvo, José Donayre Hoefken o Víctor Ruiz Velazco y a editoriales independientes como Altazor, liderada por Willy del Pozo.
Como sé que hay muchos amigos entre los asistentes,  me daré el lujo de ser sincero -para lo que ello importe-. Estoy desencantado o desilusionado con muchos aspectos de la vida social y política peruana, con tendencia cada vez más acentuada a la condición de ermitaño o anacoreta levantisco -me encanta decirlo una vez más-, pero eso se acaba cuando comienzan las clases y hay que acudir a al centro laboral para cumplir con nuestra misión docente.
También esa sensación del desencanto aplastante se acaba, al menos por unas horas. cuando acudo a estas celebraciones en tono de la imaginación y de sus inmensas posibilidades como respuesta a la medianía del entorno, peligrosa y con alto riesgo de contagio si no estamos con las barreras defensivas bien afianzadas. Ya habrá tiempo para seguir cultivando el desánimo frente a las dificultades de convertirnos en esa “República Superior” que debimos ser y no este yermo, más parecido al siglo XIX que al XXI.
Hoy, lo importante es el libro que tenemos entre nuestras manos: un conjunto de trabajos académicos que Elton Honores  ha elaborado con brillo a lo largo de varios años de dedicación y cuyas premisas centrales suscribo una por una, desde el texto notable que abre el libro, “Narrativas del caos: un ensayo sobre la narrativa de lo imposible en el Perú contemporáneo” que, considero, es el eje alimentador de la propuesta que Honores defiende. En este excelente trabajo, el crítico e investigador pone en la picota la idea del realismo como la única alternativa válida para expresar una visión problemática o crítica acerca de un estado de cosas.
En consonancia con sus observaciones y asertos, yo afirmaría que la narrativa fantástica peruana, hasta hace poco invisible y marginalizada frente a las teorías y praxis del realismo -que alcanzaron su máxima plenitud y hegemonía con Ciro Alegría, José María Arguedas y Mario Vargas Llosa, en el siglo pasado- ha asomado una vez más. Ha logrado superar las trabas impuestas por un discurso académico bastante limitado (salvo grandes excepciones, como Elton Honores, por supuesto), y el control ejercido por los poderes fácticos de la prensa cultural, generalmente pobre en sus alcances.
 Las escrituras de orientación no realista han llegado para quedarse.  Autores nacidos a partir de 1960 (Herrera, Prochazka, Iwasaki, Donayre Hoefken, Sumalavia, Salvo o Yeniva Fernández, entre otras voces importantes) dialogan ahora con sus precedentes modernistas, vanguardistas y los de la Generación de los 50, 60 y 70. Sobre los nacidos a partir de la década siguiente, aún es prematuro forjar apreciaciones sobre qué nombres pasarán a un canon libre de imposturas. Es un visado para el futuro que seguirá, con probabilidad, su propio derrotero y contará con sus intérpretes.
En diversos soportes académicos y divulgativos, la narrativa fantástica peruana ocupa ahora un lugar más cercano al centro, sin que ello suponga alcanzar un protagonismo semejante al de los lanzamientos de los sellos multinacionales. Es sabido que estos influyen, como industria, en el gusto y en la manera de recibir y entender el ejercicio creador por parte del público no iniciado. Incluso, las pocas páginas que los medios tradicionales dedican a los libros ya dan cuenta del fenómeno, aunque con sesgos y manipulaciones naturales en quiénes dirigen las líneas editoriales y ven peligrar su posición de control protagónico.
El contrapeso lo han establecido las múltiples opciones que hoy ofrece el mundo virtual, a través de las redes sociales,  youtube y los blogs, sin cuya emergencia no habría sido posible esta suerte de “primavera de lo fantástico y de la CF”, es decir, el auge de géneros que en tiempos no muy lejanos provocaban el mohín escéptico o burlón de quien todavía es presa de la ignorancia o ese hábito tan nacional llamado “ninguneo”.
Hoy, el autor peruano que ha decidido construir su identidad artística dentro de estos usos ya cuenta con mecanismos que le permiten proyectar sus trabajos a un dominio público, creando así corrientes de opinión e intercambio, más allá, incluso, del libro en formato clásico, que parece atravesar hoy una fase de tránsito dramático pero inevitable al llamado e-book o el kindle.
Y sobre todo, un cultor nativo ya puede reclamar para sí una tradición propia, dialogar con ella o, si se quiere, refutarla con conocimiento de causa. En este canon, que inevitablemente deberá experimentar transformaciones y replanteamientos  -nada es estático-, son piezas sólidas y quizás ya inamovibles C. Palma, Valdelomar, Vallejo, Ribeyro, Loayza, Durand, Mejía Valera, Adolph, Belevan o Calderón Fajardo. Son referencias locales que en su momento contribuyeron a un constructio periférico que sobrevivió a pesar de las exigencias de realidad cruda y de urgente compromiso político, en boga sobre todo partir de la Revolución Cubana y la subsecuente toma de posición frente a una verdadera partición de las aguas en la historia ideológica del continente.
Pero lo que muchos estudiosos y autores no supieron entender, en su momento, es que toda escritura de raigambre fantástica es un poderoso instrumento de desestabilización y de cuestionamiento al orden imperante. Supone una crítica desde el lenguaje a las imposiciones de las élites sobre las certezas que estas pretenden imponer a las sociedades a través de agentes enquistados en el plano de la inteligencia y de la cultura, que buscan perpetuar una visión del mundo monolítica o uniforme.
Hoffmann, Mary Shelley, Poe, Le Fanu, Bierce, Stoker, Lovecraft, Borges, Arreola, Monterroso y Cortázar han perpetrado, cada uno de acuerdo con el marco de producción en el que se inscribieron, severos cuestionamientos a la “domesticación” o el “apaciguamiento” de conciencias que diversas representaciones de lo real -no estrictamente ficcionales- en torno de la vida humana se generaron con el advenimiento de la Ilustración, a lo que la prédica romántica supo responder con imaginación, delirio y vuelo provocador.
Así, todas las grandes figuras de la narrativa fantástica han sido elementos altamente subversivos y disociadores, porque se  han enfrascado en organizar mundos alternativos cuya lógica coloca en jaque a las verdades oficiales que quieren garantizarle al sujeto social una estabilidad a cambio de un manso acatamiento de todo aquello relacionado con el orden inamovible y sin fisuras dentro de lo privado y lo público.
Para terminar, solo he intentado, espero que con cierto grado de ecuanimidad, destacar algunas de la ideas ampliamente desarrolladas en todos los estudios que forman este libro. Se convierte así en una referencia inmediata para los jóvenes investigadores. El título polivalente del volumen invita desde ya a ingresar a ese dominio entre bélico y de partición de aguas.
Me quedo con el primero y desde un sentido metafórico: un ejército de escritores, una “quinta columna” que con solo un arma, el lenguaje, la palabra, desbarata las certezas sobre una sola forma de construir realidades ficticias e implanta el caos desestabilizador y transgresor que lo fantástico siempre conllevará.
Muchas gracias.

viernes, 23 de febrero de 2018

“Presentación de La racionalidad deshumanizante de Elton Honores”. Por Camilo Fernández Cozman




“Presentación de La racionalidad deshumanizante de Elton Honores”
Por Camilo Fernández Cozman
En: https://camilofernande.blogspot.pe/2018/02/presentacion-de-la-racionalidad.html
Febrero 21, 2018


La investigación literaria en el Perú ha privilegiado el estudio de la novela y el cuento de cuño realista y ha dejado de lado el relato de ciencia ficción. Autores como José María Arguedas, Mario Vargas Llosa y Ciro Alegría, entre otros, se enmarcan en el ámbito de la tradición realista. Dicha perspectiva de la investigación literaria ha olvidado el relato fantástico que tiene cultores como Luis Loayza, José Adolph o Harry Belevan en el Perú. Sin duda, hemos asumido una falacia sin darnos cuenta: creer que un cuento realista es superior a un relato fantástico. Asimismo, pensamos también equivocadamente que el primero puede hacer una mejor crítica política que el segundo. La investigación de Elton Honores intenta, con éxito, develar ese error y superarlo merced a un trabajo impresionante con las fuentes bibliográficas. Ha publicado libros tan importantes como Mundos imposibles. Lo fantástico en la narrativa peruana (2010) y La civilización del horror. El relato del terror en el Perú (2014). Honores navega a contracorriente, pues la investigación especializada ha dejado fuera del canon a ciertos autores de relato fantástico que él desea revalorar y estudiar rigurosamente. El rigor filológico de Honores es digno de mención. Primero, busca los textos literarios olvidados injustamente por los críticos literarios oficiales. Segundo, revisa la bibliografía secundaria hasta agotarla. Tercero, indaga por las fuentes teóricas sobre la literatura fantástica.
 El libro que hoy nos convoca --La racionalidad deshumanizante. El teatro político y la ciencia ficción (1886-1989) — es un sesudo estudio sobre el teatro peruano que abarca más de un siglo y consigna una bibliografía de más de 30 páginas al final del volumen. Sabemos que el género teatral ha sido casi olvidado en el Perú. Hay investigadores peruanos expertos en narrativa como Antonio Cornejo Polar o José Miguel Oviedo o Tomás Escajadillo; o en poesía, como Estuardo Núñez o Alberto Escobar o Américo Ferrari. No sucede así con el teatro que espera un análisis más minucioso y provisto de un marco teórico riguroso. El ensayo de Honores contribuye en llenar ese vacío y se encuentra dividido en cinco capítulos.
 En el primero, el autor se sitúa en una perspectiva diacrónica, es decir, intentar dar cuenta del proceso del teatro latinoamericano. Sin lugar a dudas, un análisis de las obras teatrales no debería dejar de lado la ubicación de estas en el panorama de la literatura peruana. Honores, en este caso, se sustenta en Beatriz Risk, quien distingue tres generaciones: la realista, que abarca desde 1890 a 1920 y se caracteriza por el funcionamiento de códigos naturalistas y costumbristas; la vanguardista, que comprende desde 1920 a 1950 e implica la exploración onírica y de una realidad múltiple; y, por último, la del nuevo teatro, que empieza desde 1950 y llega hasta 1980. En lo que concierne al Perú, el investigador plantea cinco períodos: el del teatro costumbrista (desde el siglo XIX hasta 1945) con autores como Manuel Ascensio Segura, Felipe Pardo y Aliaga, Leonidas Yeroví, entre otros; la etapa del teatro poético (1945-1960) que se halla representado por Jorge Eduardo Eielson, Felipe Buendía, Sebastián Salazar Bondy, Juan Ríos, por ejemplo; el período del teatro arte (1956-1968) donde se sitúan Julio Ramón Ribeyro, Enrique Solary Swayne, Juan Rivera Saavedra, verbigracia; la etapa del teatro político (1968-1980), representado por Alonso Alegría, Alberto Mego, José Adolph, entre otros; y, por último, el período del teatro de violencia política y de conflicto armado (1980-2000), momento donde aparecen grupos como Cuatrotablas o Yuyachkani y autores como  Rodolfo Hinostroza o Roberto Sánchez Piérola. Después de ese panorama histórico, Honores emprende el estudio del teatro de ciencia ficción. Lo primero que constata es que este último ha sido muy poco estudiado en Latinoamérica.
 Ahora me gustaría centrarse en la obra del poeta, cuentista, ensayista y dramaturgo Rodolfo Hinostroza, figura imprescindible de la llamada generación del sesenta. Como sabemos, Hinostroza publicó dos poemarios capitales: Consejero del lobo (1965) y Contra Natura (1971). Asimiló los aportes de Saint-John Perse, Ezra Pound y Charles Olson para pergeñar una obra neovanguardista de gran experimentación en la página en blanco, a la manera del simbolista Stéphane Mallarmé. Asimismo, produjo relatos de ciencia ficción como “La memorias de Drácula” y un ensayo dedicado a Mallarmé. Sin embargo, escribió Apocalipsis de una noche de verano (1987), una obra teatral (basada en Sueño de una noche de verano de William Shakespeare) que es analizada minuciosamente por Honores y que se sitúa en el ámbito del peligro nuclear en el contexto de la Guerra Fría entre la ex Unión Soviética y los Estados Unidos. Honores afirma: “Hinostroza confronta  el mundo de las hadas con el de los humanos, ambos en dos planos distintos de realidad. Como seres mitológicos, aquellos pueden intervenir en las acciones humanas, o confundirlos, pero sus objetivos son distintos: los seres élficos son lascivos y buscan la plena satisfacción sexual, mientras que los humanos, la destrucción. Así, Eros y Thanatos dominan ambas realidades” (p. 158). En tal sentido, como señala Fernando de Diego Pérez, se formulan dos realidades en Apocalipsis de una noche de verano: el teatro isabelino y la realidad latinoamericana, sometida a los intereses del imperialismo estadounidense.
 El libro de Honores permite reflexionar sobre algunos aspectos metodológicos de la investigación literaria. El investigador intenta, como dice Antonio Cornejo Polar en otro contexto, “historizar la sincronía”, es decir, analizar el proceso de las obras teatrales de ciencia ficción sin olvidar el abordaje de los mecanismos textuales de cada texto. Asimismo, Honores hace una revisión puntillosa de la bibliografía secundaria que examina cada obra teatral y su vínculo con la tradición literaria. No se ciñe a un solo método, sin que manifiesta una pluralidad metodológica y un acercamiento interdisciplinario muy valiosos e innovadores. Por todo lo expuesto, felicito a Elton Honores por esta nueva entrega, así como invito al público receptor a  leer este ensayo que ilumina el estudio del teatro en el Perú.

"Mundos distópicos". Por Pedro Novoa. En Expreso, 17 de febrero de 2018, p. 23.


"Mundos distópicos". Por Pedro Novoa. En Expreso, 17 de febrero de 2018, p. 23.



La racionalidad deshumanizante. El teatro político y la ciencia ficción (1886-1989) editada por el Instituto Raúl Porras Barrenechea (2017) de Elton Honores es un lúcido y sugerente repaso por la dramaturgia peruana que ha abordado contenidos entroncados con la ciencia ficción. Dividido en cuatro capítulos, en el primero aborda la realidad del teatro en el ámbito peruano y latinoamericano, especula una periodización y aborda la CF dentro de él. En el segundo, trata algunas obras donde la figura del sujeto se cuestiona y disuelve debido al miedo a un futuro incierto. En el tercero, el capítulo que da título al libro, analiza obras donde precisamente el teatro ausculta el rol enajenante de la ciencia coludida con lo irracional, en esa carrera descabellada y ruin de quitarnos la condición humana y degradarnos a cosa, a poco menos que objetos descartables o solo virtuales. En el último, se enfoca en obras que se orientan a un tono apocalíptico. Quizá el preponderante de la gran mayoría de expresiones teatrales. En general, todo el libro recorre el eje temático de una pulsión fuertemente tanática y pesimista con cierto halo moralizador, que por momentos, busca en el espectador darse de narices con lo absurdo de lo lógico, con lo irracional de la razón. De golpe, la modernización, el llamado desarrollo tecnológico o científico se ve cuestionado desde sus raíces, ya que ha perdido el horizonte de humanidad. Ha prescindido cínica e involuntariamente de esta ruta para continuar deshumanizándose, fingiendo ser mejor hombre. Por ello es que predomina una modernidad distópica, que incluso por negación con su versión utópica, se puede inferir un sacudón moral e ideológico donde lo político se presenta en las obras estudiadas a veces como excusa, como propaganda, como desatino, pero siempre como ese espíritu que invisible o no, está allí animando las grandes obras o las más pérfidas miserias del hombre.

jueves, 26 de octubre de 2017

Marcelo Damonte. Bifrost. Montevideo: Irrupciones, 2017. 166 p.



Marcelo Damonte. Bifrost. Montevideo: Irrupciones, 2017. 166 p.

Bifrost, es el título de la novela de Marcelo Damonte (Uruguay, 1967), que dentro de la mitología nórdica alude al puente que une el mundo de los hombres con el mundo de los dioses, un puente que es un enlace entre dos mundos que se encuentran separados. Así, Bifrost de Damonte establece un paralelo entre el mundo racional de occidente con el mundo salvaje americano, en un viaje con una atmósfera propia del absurdo. La embarcación llamada Bifrost, que acoge a una serie de personajes singulares y excéntricos, remite también a la barca de Caronte, el barquero de Hades en la mitología griega, pues si bien la novela está construida sobre la base del tópico del viaje y la aventura hacia un mundo desconocido, se produce hacia el final una transformación, una metamorfosis entre sus tripulantes, que dejan el estado de vida para fundirse en este otro imaginario nativo (se convierten en aves o dejan sus cuerpos), entonces, el viaje que realizan es un viaje hacia la muerte o hacia la resurrección o transformación.
            En parte, la selva amazónica se asemeja también a esa selva inexpugnable de El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad de 1899, basada en sus experiencias en el Congo, en el que se alegoriza un viaje hacia la locura o descenso hacia los infiernos (que también está en Apocalipsis Now de Francis Ford Coppola); o al naufragio de Lifeboat (1944) de Hitchcock; pero si nos remontamos más atrás también encontramos viajes siniestros como el de “Rima de un anciano marinero” del poeta inglés Coleridge. Sin duda, la novela Bifrost alude a lo que fue el proceso de colonización e invasión de tierras americanas. Es por ello que la selva aparece en su dimensión infernal. La metáfora de la selva como infierno ha sido retomada por muchos novelistas de esta parte del continente, como una forma de aludir al problema entre civilización y barbarie.
            Adicionalmente, Bifrost remite a un cuadro “La nave de los locos” de El Bosco, pintor flamenco, cuya obra alegórica alude a las debilidades humanas; y a “La balsa de medusa” de Théodore Géricault, basado en un naufragio francés del siglo XIX, cuyos sobrevivientes debieron padecer, hambre, locura y llegar hasta el canibalismo. Incluso para cerrar estas redes intertextuales, el Bifrost de Damonte es también una especie de “Arca de Noé”, que a diferencia del relato bíblico, la propia tripulación humana de la nave “son” las bestias que encallan finalmente en la ciudad imaginaria de Santa María de Onetti, es decir, todos los espacios de la novela van de lo real hacia lo imaginario.
            El espacio americano indígena representado en Bifrost es presentado como maravilloso, enigmático. Dos tiempos cruzan también la novela, el tiempo real de las acciones, que aluden a la época contemporánea (aunque no hay rastros de tecnología) propia de la segunda mitad del siglo XX, y otro tiempo, de fines del siglo XVI, sobre la base de un manuscrito colonial y da cuenta del proceso evangelizador. Así se produce un contrapunto entre ambos tiempos, el que alude a los procesos de conquista y evangelización de la selva americana y el viaje hacia la locura del tiempo presente (y con escenas que se repiten en ese universo, como la locura de los simios en apareamiento). Incluso los nombres de los personajes ayudan a reparar en esa memoria, como el caso del padre Acosta, quien tiene lleva una especie de crucifijo con una cabeza humana reducida por un jíbaro. Es una imagen carnavalesca de cualquier culto religioso. Este contrapunto temporal permite pensar en un espacio-otro detenido en el tiempo. Es una visión que en parte, retoma los postulados de Alejo Carpentier en El reino de este mundo.
            En la novela, por boca de uno de los personajes se plantea una poética: “Lo terrible de lo sobrenatural es cuando sobrepasa los sentidos. Lo peor de todo es que no vimos nada. Si hubiésemos distinguido algo solo sería miedo, pero aquello era algo intangible, siniestro, el horror estaba en el aire, se pegaba a la piel [...] El horror que no se puede ver es el peor de los horrores” (110). Así se distingue el horror, que ocurre cuando se está frente a la cosa amenazante y monstruosa, y un miedo sobrenatural invisible, sugerido por los sentidos.
            Tanto hombres como mujeres sufren cambios, metamorfosis en este Bifrost, que al igual que en la tradición nórdica, es también un puente, un medio para llegar de otro punto, o acaso a un mismo punto de inicio, en el que el ser humano está fundido con la naturaleza. No somos polvo y al polvo regresamos, sino somos naturaleza pura y a la naturaleza volvemos, como otros seres, con otras voces, en otro tipo de viajes, porque la muerte no es el fin: es transitar de un mundo a otro contiguo.

Elton Honores
Universidad Nacional Mayor de San Marcos

domingo, 8 de octubre de 2017

“José B. Adolph es el ‘Vallejo’ de la ciencia ficción” . Entrevista a Daniel Salvo




“José B. Adolph es el ‘Vallejo’ de la ciencia ficción”

Entrevista a Daniel Salvo

Daniel Salvo (Ica, 1967) es uno de los primeros difusores del género de la ciencia ficción en Perú. Desde el año 2002 administró de manera solitaria “Ciencia Ficción Perú” y ha visto la expansión del género en los últimos años. Como escritor ha participado en varias antologías nacionales e internacionales. El conjunto de sus cuentos se reunió en el libro El primer peruano en el espacio. En esta entrevista reflexiona sobre la emergencia de lo fantástico, la presencia del cine en el género y sobre el siempre marginal oficio de escribir. La entrevista se realizó en dos largas sesiones el 13 de octubre de 2015 y el 1 de marzo de 2016.

 

 

El “boom” o escribir como sea

Elton Honores: ¿Qué opinas del “boom” de ciencia ficción y fantasía que vive el Perú en estos últimos años?

Daniel Salvo: Ese “boom” del que estamos hablando sobre literatura fantástica se puede revertir en la medida de que alguien pueda notar estas cosas de mala edición y redacción…

EH: Estás diciendo que los escritores tienen un nivel escolar…

DS: De primaria…

EH: ¿Te refieres solo a la forma?

DS: Y a al contenido. Ya no puedes escribir una novela aquí en donde la gente tenga nombres extranjeros, o cómo es el héroe, o reducir ciencia ficción a la acción, al heroísmo, el rescatar a la chica. Que funcionen puede funcionar, nadie lo niega…

EH: De repente hemos llegado con atraso al “pulp” tipo norteamericano, porque acá nunca hubo eso…

DS: Creo que puede haber pulp, pero ya en otro contexto…

EH: Pero los modelos que trabajan son de los años 50s…

DS: Pero demasiado… Tú no puedes pensar que aquí todo el mundo es rubio. Es como Natacha, la mucama rubia de ojos claros. La actriz dijo que ni en Venezuela conseguían mucamas así… Era demasiado…

EH: Eso te molesta porque alguien puede decir que es comentario racista porque…

DS: …No me gustan los blancos (risas). Felix J. Palma escribe una novela ambientada en Inglaterra. Es genial porque funciona… Acá puede hacerse una novela ambientada en un contexto así…

EH: ¿Tú demandas personajes mestizos, cholos o es el personaje blanco que está estereotipado?

DS: Demando la suspensión de la incredulidad. Piensa en este extremo. Tú lees algo que te parece coherente con lo que estás leyendo. Un cuento en donde parece que todo ya lo hubieras visto o leído en una película libro o serie norteamericana, pero les cambias los apellidos para que sea peruano. No es Nueva York sino Lima, sino Frank Petterson sino Frank Mamani, es el mismo gringo, habla, y se mueve como gringo: te mata. Esto no está pasando acá. Lo puedes entender como primarioso, funciona, pero que dé un salto a la literatura es un poco complicado…

EH: Este “boom” se entiende como un momento en el cual hay muchos autores trabajando esos géneros y justamente para que se asiente una tradición tiene que haber eso, de ese grupo de gente sale uno o dos o tres…

DS: La pregunta monse es dónde queda la labor del editor…

EH: ¿Falta una escuela de escritores o de editores?

DS: Imagínate que escribo: “Entonces Manuel agarró la idea”. Eso te demuestra la falta de vocabulario. Tenemos escritores que no tienen vocabulario. Escriben una frase de modo elemental. Ese es un problema del escritor porque no lee y del editor que no lo capta. En Un marciano llamado deseo, cuando acaba aparecen los famosos errores y el último error es el Marco Aurelio Denegri, que pregunta: “¿Y qué tal salió?”. “Ya tú lo editas” –se dice. “Que salga como sea”. Creo que algunas cosas se publican como sea.

EH: ¿Qué tal tu experiencia con los talleres de Alonso Cueto?

DS: Las lecciones eran copias de Cartas a un joven novelista de Mario Vargas Llosa. La dinámica era buena, pero como para darle más tiempo. Los talleristas presentan su cuento, muchos habían salido del colegio. Gente primeriza…

EH: con cuentos de enamorados abandonados…

DS: (risas) un 50 %... y el otro era policial… Duró un mes. Los anteriores talleres me fueron bastante útiles. Enrique Planas, Thays, Cueto… ¿Pero cuál es el límite de alguien que dicta un taller? Imagino que como tallerista no puedes elegir a tu público, porque hay gente sin la mínima ortografía o signos de puntuación. Yo digo cómo alguien puede presentar “eso” en un taller. Cómo pretender que “eso” es un texto. O no me importa o “más que sea”…

EH: ¿Tú crees este “boom” se puede caer?

DS: Claro… Hay gente que lleva otros talleres… La comunidad literaria es tan chiquita, unos cuatro gatos. Creo que es marcada la diferencia. El peor cuento de fulano es un nobel comparado con esto. Los peruanos se fijan más en lo negativo que en lo positivo… Si alguien pusiera algunos fragmentos se vería eso… En otro taller con Thays sobre como leer cuentos, él se fue a un extremo, decía que no se puede escribir con el planteo, nudo y desenlace, pero no tiene porque no hacerse… Hay “alguienes” que insisten en opiniones así… es ciencia ficción porque yo lo digo…

EH: ¿Cómo aprendiste a escribir ciencia ficción?

DS: Qué pregunta tan rara y difícil… copiando a los primeros escritores de bruguera, norteamericanos y españoles… Carrados, Parrish, Garland… Recuerdo ciento de colecciones… Muchos tenían un nivel básico… Ángel Torres Quesada tuvo labor destacada junto con Garland, era más melancólico… Escribían dos novelas por semana. La redacción era muy buena… Los leí en Ica y Cañete.

EH: ¿Y en los talleres?

DS: A veces uno no sabe decir algo… Cuando quería hacer una descripción como este lugar (una cafetería), pensaba: “Tenía mesas, alrededor cada sillas de tal color, metálico” ¿Quién a sentir que está allí por acumular detalles? Basta enumerar tres cosas… En vez de decir eso, paso a mostrar lo que piensa el personaje mientras ocurre una cosa… Pero, “le arrojó una energía verde” ¿qué cosa es una energía verde?, ¿es un  rayo?, ¿es positiva?, ¿negativa? No te lleva a nada. Quizás hay una influencia del anime… quieren ser el goku peruano…

EH: ¿Qué le recomiendas a los jóvenes aspirantes a escritor?

DS: (risas) que lean mucho…

EH: ¿Tú crees que no leen y que su formación es más visual?

DS: Creo que sí. Noté el cambio cuando dejé las “novelas de a duro” ya en Ica y empecé a leer a Mario Vargas Llosa, Un mundo para Julius de Bryce… Era otra temática, ya no era el héroe que salva; además era  otro nivel de redacción, los personajes tienen otra vida, no es gente simplona que busca rescatar… Empecé a leer a Scorza… Mi papá tenía una buena biblioteca… Le encantaba leer, leía de todo. Teníamos el ensayo de Vargas Llosa, Historia de un deicidio sobre García Márquez… el libro de Oviedo sobre Vargas Llosa… Se debe mostrar a los jóvenes cómo escribir. Un amigo me decía que las reglas de ortografía eran una suerte de imposición fascista, “Me están obligando a usarlas”… Parece que hay una especie de deseo de la gente… es como querer manejar sin respetar las reglas de tránsito…

 

 

 

El cine y la cultura de masas

 

EH: ¿Tú estás influenciado por el cine? Por Star Wars, por ejemplo…

DS: Desde chico… Me encanta la saga de Star Wars, pero no a ese extremo de tener el casco, disfrazarme, estar en un club de fans ni de comprarme las novelas de Star Wars

EH: ¿Cuál es el recuerdo más lejano?

DS: Godzila en el cine, en Cañete… Imagínate, tenía 5 años, el enfrentamiento entre monstruos… y curiosamente otra de ciencia ficción norteamericana titulada En el cometa, sobre unos astronautas llegan a un cometa, naufraga su nave y por efectos de la radiación se reducen y resulta que estaba habitada por una raza de seres humanos miniaturizados. Luego, lo clásico: se enamora de una chica de ese mundo, pelea con alguien, logra escaparse con ella y su nave logra regresar a su tamaño original. Y en el 78 o 79 El planeta de los simios en televisión. Según leí en las crónicas la gente no salía de sus casas para ver El planeta de los simios porque la recontraanunciaron… Salieron caricaturas en los periódicos… Un profesor nos advirtió que todo eso era maquillaje…

EH: Y ya de adulto, con mayor conciencia, ¿cuáles son las películas fundamentales, además de 2001 o Blade runner?

DS: Iba a  mencionar La naranja mecánica que ya es una ficción especulativa: ¿qué pasa si nos manipulan la mente? y el efecto de eso, ¿quitarle el libre albedrío a una persona es una persona? ¿Está bien que sea pacífico contra su voluntad? Aparte del decorado… Los bares con las chicas… El lenguaje… Las relaciones entre adultos y jóvenes…

EH: ¿además de esas?

DS: Star Wars, la saga original… que ahora es una franquicia… Trajo una mejora tremenda en los efectos especiales, pienso en una película anterior que tuviera esa calidad visual, y no, se notaban el hilo… La vi en el cine Opera. La primera escena… nada antes había sido así, era algo completamente nuevo, igual que las balas en Matrix, y luego todos copiaron esa escena… La famosa El día que paralizaron la tierra, la versión antigua, porque es muy dramática, la vi hace poco y sigue siendo bacán, vi más cosas, más simbología… un extraterrestre que viene a salvarnos… El extraterrestre es vulnerable, se le puede disparar y se friega…

EH: ¿y La invasión de los ladrones de cuerpos?

DS: Claro me gustan las dos versiones, menos la de Nicole Kidman…

EH: ¿Qué piensas del ciberpunk? Algunas piensan que es el ejemplo que la ciencia ficción está en decadencia…

DS: No he leído tanto ciberpunk… Si el propio bruce Sterling o William Gibson ya lo dejaron y están en otra cosa… a veces la gente inventa cosas… un crítico brasileño dijo sobre mi cuento “Quipucamayoc” que era “incapunk”… que honor para mí, pero ya no es ciencia ficción sino que todo es punk… el steampunk, el diesel punk que del vapor pasan a los motores, el atompunk energía atómica de los 40s, el ghostpunk con fantasmas, se trata más de inventivas… más que decadencia el género se retroalimenta  y crear cosas nuevas… Había una colección en la última Feria del libro que se llama Old Venus que eran cuentos ambientados en Venus cuando se pensaba que estaba habitada, es crear una ciencia ficción nostálgica, pero con autores actuales… Retrofuturismo… si funciona debe ser bacán… y eso es lo que me gusta de ámbito norteamericano que está más interesado en escribir que en pelearse entre escritores…

EH: Yo pensaba que la comunidad de escritores de ciencia ficción a la que perteneces era la “comunidad del anillo”…

DS: (risas) Yo sé quién es el traidor, quien es Boromir (risas)… Creo que es la naturaleza de lo que es el Perú, inmenso, con muchos espacios, acá en Lima no podemos estar interconectados… Estuve en FELINO y me asombró su tamaño, expresé mi asombro ante su tamaño y alguien comentó “Seguro que no anda mucho por ahí” o “que te asombres por el tamaño de Lima norte”… Pienso que Lima es un país distinto o que Lima son varios países… y yo le puse: “¿Y? ¿y qué?”

EH: Eso ocurre también cuando la gente publica algo…

DS: Hay una actitud centralista, una búsqueda del centro de autoridad, de canonización… cuando era joven me presenté recomendado a un trabajo, cuando creía… no me pude escapar del Derecho… Y el evaluador le preguntó, “¿pero este señor es capaz de ensuciarse los zapatos e ir a un pueblo joven?” Me queda esta expresión…para algunas personas esta expresión es una forma de condescendencia, pero que por cuestiones políticas queremos que la gente haga eso…. Carlos Boloña fue a dormir una noche en un pueblo joven para ver la “realidad”… eso no tiene sentido… es como esperar que venga alguien de arriba… no se ha resuelto que somos ciudadanos… es como lo de morador o poblador… en ciertos distritos eres ciudadano, en otros eres poblador…

EH: Es una división clasista…

DS: Pasas igual con la forma de redactar… Ciudadano es una categoría política, no puedes dividir el Perú entre los que viven en la ciudad o caseríos… hay que descentralizarnos… que las personas que vivan en una zona esperan que los descubran o acepten…

EH: Y si tuvieras que elegir cinco películas fundamentales del género ¿cuáles serían?

DS: De 2001 escogería la escena inicial del monolito del hueso que lo lanza y se convierte en nave, una genialidad, la historia de la tecnología humana, honestamente me quedó con La naranja mecánica, es una ciencia ficción bien humanista, la manipulación qué somos lo que nos hacen ser o lo que queremos… vale preguntarse si eres bueno o malo… Hay una Charly basada en la novela Flores para Algernon… es una verdadera novela del yo… El día que paralizaron la tierra, porque tiene rostro humano y la cuestión de Cristo… más recientes, La cosa de Carpenter, un peliculón para jugarte con la angustia… una que condensa acción es Fuerza vital o Lifeforce, a propósito del cometa Halley… está hecha como una historieta, no hay escena muerta… y Scanners de Cronenberg… bien jugada la tensión… todas trabajan mucho el arte de narrar…

EH: ¿y Matrix o Interstelar?

DS: Son más productos para degustar… Blade Runner, Interstelar, Solaris, 2001… son ya cine de autor…

EH: Y en cuanto al cine de los años 70s, ¿cuáles recuerdas?

DS: En los 70s hubo muy poca ciencia ficción y lo poco que llegaba era para mayores de 18 años, cuando las he visto tiempo después en DVD no entiendo cómo o porqué las censuraron, por ejemplo Rollerball… otra Embrión mortíferoEngendro mecánico, La fuga de Logan, había un desnudo, en el Perú ver un desnudo era rarísimo… hasta ahora lo recuerdo… El planeta de los simios cuando la pasaron en el 77 o 78, la señal de T.V. iba y se iba… hubo gran impacto. En la revista Siete días, salió una tira sobre que en Lima amaneció vacía porque todos veían El planeta de los simios… Si algo se estrenaba en Lima en julio llegaba a Ica en diciembre… me acuerdo de la primera revista porno, Zeta, del 1982… y era aprista… había Gente, Caretas, Equis y ABC una versión misia del Apra. Mi papá compraba Zeta, la versión política, al cuarto número salió un número sobre prostitución, vendió más, se dieron cuenta que ahí estaba el negocio… instalaron en el centro un quiosco sex shop, se robaron una muñeca inflable, parecía algo escolar…  mi viejo dejó de comprarla… Recuerdo de una llamada Cinco, en el número 1 sale una foto con los fundadores con su Corazón de Jesús…

EH: ¿Te apegaste a las series animadas?

DS: Sí, las veía en blanco y negro, hasta el 83… los canales eran tres y en provincias eran dos o tres… Meteoro… los 70s son de anime japonés, Astroboy, El hombre par, un extraterrestre que le dan una espada y tiene poderes, La princesa caballero, que la sacaron porque era medio travesti, Sombrita, sobre un chibolo con una espada mágica, El as del espacio, El hombre de acero, era un pata controlado a control remoto, un robot cuadrado con cuerpo de cápsula, Fantasmagórico es un ícono japonés, (un murciélago dorado), era un esqueleto… con magia , tenía bastón enfrentaba a monstruos, sus amigos eran humanos que viajaban en un platillo volador… salían cosas de la Atlántida… dicen que en los 60s 70s lo norteamericano era más caro y en Japón estaban quemando esas producciones… Príncipe planeta era también del 70… ahora tiene cartoon network. El gobierno militar quería influenciar en que no hubiera tanta alienación. Entre la última novela de la tarde, a las 4 y Hola Yola a las 4:30 ponían un anime japonés. También daban en la mañana, pero uno iba al colegio. Alguna vez me he hecho el enfermo para quedarme a ver El llanero solitario. Los dibujos se reciclaban eran los mismos… A partir del 80 vuelve Bugs Bunny, de joven te da más risa. llegaron los Superamigos, una porquería en manos de Hanna-Barbera, mejores eran Scoby doo o Los picapiedra. En provincias no llegaba canal 7. No llegaba Ultrasiete… Se olvida que el Perú no es Lima… Los referentes serán distintos al de los provincianos. El chapulín colorado lo daban en el 7, yo lo vi en el 5… El chavo del 8 era una novedad en Ica en los 80s cuando acá en Lima ya era conocido… En el 86 con los Thundercats ves la calidad del dibujo que era distinta… o Robotech, era otra cosa, era un dramón, no solo peleítas, se mueren los personajes… los vi hasta los primeros ciclos en la universidad hasta el 86, Guardianes de la galaxia (Galaxy Rangers), Mask

EH: ¿Es la ciencia ficción política?

DS: Creo que depende de la persona, el lector completa lo que lee, hay gente que nunca se va a dar cuenta… mucha gente habla sobre Adolph, pero no lo han leído… Adolph sería el Vallejo de la ciencia ficción… la idea de ciencia ficción que tiene la gente es cinematográfica, Star Wars, de aventuras, space opera…

 

 

 

El oficio del escritor y la “comunidad del anillo”

EH: ¿Para quién escribes?

DS: Creo que soy un profesor frustrado, quiero dar lecciones en los cuentos que escribo, lecciones de historia de moral (risas)…

EH: Crees entonces en el paradigma de enseñar y deleitar…

DS: (risas) no sé si deleitar… más que enseñar, entretener… La idea básica de contar un cuento es contar algo para que te entretengas…un escritor mexicano hizo una defensa de entretenimiento, decía que entre era como sostenerse unos a otros, no era vacía o vacua frente al fin moral en sí mismo, era difícil y era algo válido respecto de lo que necesita el ser humano para vivir… depende de las circunstancias puede salvar una vida…

EH: tú entonces eres como un fabulista medieval de Hamelin más o menos…

DS: (risas) el día que pase un sombrero y cuando paguen a la salida, será… siempre es un misterio sobre “voy a escribir”… la gente que dice que escribe para sí misma comparte más bien su actitud…

EH: ¿y qué esperas de los que te leen?

DS: Que paguen…

EH: pero has difundido tus textos por internet…

DS: En un inicio… la carrera de escritor… no es que te gradúas de escritor… piensa en un abogado, se gradúa y puede ejercer por su cuenta, trabaja en el sector privado o publicado… la sociedad se encamina a colocar a los abogados, médicos o emprendedores… pero el arte, el mundo de la escritura no funciona así, no hay una carrera de escritor, la editorial tal no te va a contratar…

EH: Pero en ese caso hipotético y utópico, tampoco podría contratar a todos los escritores…

DS: Pero a los abogados sí… no tengo noción de alguien que haya egresado de Derecho y no tenga trabajo, pero la tiene más segura que un escritor… en EE.UU. hay escritura creativa, haces tus dos años…

EH: Entonces tu “fantasía” es vivir de la escritura…

DS: Creo que es la fantasía de todo escritor…

EH: Pero en el Perú cuando alguien dice eso suena como alguien que quiere ganar dinero…

DS: Pero, ¿Por qué se ve mal? José B Adolph comentaba sobre la idea del escritor generoso que no puede cobrar sobre su arte, venía de principios de la República… pues los primeros escritores son del sector pudiente… no necesitaban cobrar, qué falta de elegancia de hablar de dinero… escribir como actividad tiene una serie de exigencias, comprarte diccionarios, actualizarte, tiempo… que te digan “quiero un cuento”, “Ya, pero, ¿cuánto me vas a remunerar?”

EH: ¿te consideras un escritor profesional?

DS: Tiendo a profesionalizarme… llevando los talleres… una persona se contactó conmigo para hacer una serie de televisión… para guionizar… no entendí porque me dijo que había ganado una beca en canal 2… le dije “bacán”, le pregunté si habrá una remuneración, me dijo que más adelante cuando nos enamoremos de nuestro proyecto y nos paguen… años atrás me contactó por lo mismo… quería pagarnos con picaronadas… (risas) hay cosas que tú puedes soñar, en el colegio… pero no puedes hacer ahora una serie de la nada, vestuario, guionistas, etc… nada de lo que me decía este señor me sonaba realista… en el Perú la idea del escritor remunerado y del que escribe por amor al arte perjudica al escritor, porque sí impide que se profesionalice esta actividad, porque si lo haces gratis, a lo que salga y lo hace gratis… sí es importante que tengas un agente… que diga “esto es una porquería…”  Adolph me contaba que un periódico en su época le pide que escriba unas columnas… cuando les habló de remuneración le dijeron que le estaban dando un espacio… Así no puede ser… él era ya conocido en los 90s… regálame una columna semanal… eso toma tiempo de escribir, toma horas o días…

EH: Volviendo al “boom” de la literatura fantástica, según tú, esta se va acabar…

DS: ¿Quién te ha contratado para decirme eso? (risas) ya no hay un “boom” de un género, sino la carrera de cada escritor, si uno no invierte, no mejora  ni se toma en serio a sí mismo ni el sacrifico de lo que significa, no va a trascender… me gusta tanto leer como escribir, me gusta que surjan escritores como Güich, Adolph, Prochazka y otros qué están a incorporarse…

EH: ¿Quienes más?

DS: Jorge Casilla, me ha gustado… un tiempo hacia comentarios, hacía crítica en internet, pero entiendo que el nivel de la crítica es más especializado, hay que darle el nivel a la academia, para salirme del ámbito de la crítica…antes era considerada como subliteratura..  mas depende del escritor que del genero… leyendo a autores que no escriben género como Bryce o Vargas Llosa… lees lo último de Bryce y él ya un “género Bryce” y luego resulta que tiene todos los defectos de un género: es repetitivo. Quién iba a pensar que sus libros se iban a rematar a diez soles en los supermercados… yo comento libros, pero la crítica requiere de alguien profesional egresado de literatura… hablar de subliteratura ya está desfasado, ya está forzado… no encuentro una diferencia… encuentro una diferencia en sí en las preferencias… pero ya no hay una literatura que se accede o no se accede… ya no hay un centro que canoniza sino que aparecen otros centros…

EH: Según tú,  esto ¿A qué se debe?

DS: A que ya no tienes cómo establecer barreras… si piensas en un término histórico, las novelas y cuentos que se publicaban en los pulps norteamericanos de los 30s que eran así o asá es pensar que toda la literatura mainstream era de calidad… ahora tenemos internet que nos permite comunicarnos más y piratear, y podemos darnos cuenta que el escritor mainstream es también simplón… incluso sobre la violencia política…

EH: ¿Relees tus cuentos?

DS: A veces, sí…

EH: ¿y que sientes?

DS: Emoción…

EH: No le cambias nada…

DS:… es que sería como hacer trampa, es como decir me arrepiento de lo que he escrito, lo dejo así porque es parte de una etapa… los que queremos escribir estamos obligados a una revisión de como redactar mejor, Heinlein dijo “La persona que ha comprado tu libro tenía para escoger entre tu libro y unas cervezas y si ha preferido tu libro a las cervezas estás obligado a darle algo que valga la pena, como mínimo”… sobre los que dicen que escriben para sí mismo… no es mi opción…

EH: ¿Qué hay de tu novela ucrónica sobre la Guerra con Chile?

DS: Planeo terminarla para inicios de 2017… estoy ambientándome en la época… en vez que gane la guerra Chile la gana el Perú, me interesa el clasismo peruano… ya hay un primer capítulo…

EH: ¿cómo es tu trabajo creativo?, ¿Primero viene una idea?

DS: A pedido funciono mejor…

EH: ¿pero tienes ya la idea completa?

DS: Quiero hacer una novela más política, tendrá ciencia ficción… sé que en Chile han escrito una en historieta… también le vamos a dar con palo a los peruanos… por eso se perdió la Guerra con Chile… es más lo que viene después… Grau pide plata para refaccionar el Huáscar, quería comprar un armamento, balas explosivas que perforaban el caso y reventaban, y no le dan, es algo demasiado triste, vienen los chilenos a Lima… algo que sacó Antonio Zapata en T.V. era que la resistencia de Lima fue civil, no sé qué tanto hablan del “glorioso” Ejército, si hubo rendición, rendición, rendición… ¿qué pasó? aparte el armamento chileno era avanzadísimo… uno de sus acorazados tenían para torpedos submarinos y aéreos… hay un documental chileno sobre el Combate de Angamos, su sistema de cañones del Blanco Encalada era sobre rieles maniobra como en el videojuego, mientras que el peruano era… Grau era un capo para poder maniobrar eso y tener una ventaja en el Pacifico, es como una honda contra un misil… nuestro trauma lo dirigimos contra Chile como si hubiese sido ayer, pero nadie quiere ver la actuación real del Perú en esa guerra y ve toda esa desorganización, clasismo… Lima vive para Lima y el resto vive esperando que los ayuden… Humboldt decía que Lima está más cerca de Londres que del Perú…

EH: ¿A qué autores reconoces como de género?

DS: A Güich, a Miguel Ángel Vallejo, en sus cuentos, a Prochazka, a Aland Bisso… pero en la ciencia ficción hay varios subgéneros…

EH: Si hicieras un taller de ciencia ficción ¿qué puntos deberían de tratarse?

DS: Tengo ya armado un taller sobre ciencia ficción terror y fantasía que dura solo dos horas. En la ciencia ficción me voy a la teoría del “novum” de Darko Suvin, les daría un contraejemplo: Los ricos también lloran, que me divertí mucho, gran parte de intriga se debía a que no había teléfono, podías hacer una llamada anónima y no sabías quien era o si no contestabas el teléfono no sabías que te querían decir o si llamabas a destiempo perdías la oportunidad, eso alteraba bastante la trama. Si a eso le pones teléfonos celulares ¿la conviertes en ciencia ficción? no, porque sigue siendo truculenta, de enamoramiento… el “novum” es algo que altera la realidad, que no está antes y eso lo puede hacer en space opera, en el viaje a otros planetas, en la distopía, y que sea plausible científicamente. En cuanto a la fantasía tendrían que diferenciar la vacilación de Todorov entre lo real e irreal y lo fantástico desaforado tipo El señor de los anillos, para que no se hagan paltas. Así, ni en Cortázar van a encontrar dragones ni en George R.R. Martín van a encontrar a “La maga”…Y en el terror, la trama más simple es que algún humano tiene que sufrir, su mente su cuerpo, o lo matan o se lo comen, lo matan, o lo diseccionan, si es un asesino en serie o un monstruo, ahí tienen que ver el no rayarse con digresiones tipo: “Las estrellas están acá hace millones de años”…

EH: ¿Cuáles son los cinco autores que todo lector de ciencia ficción debe conocer?

DS: H.G. Wells, Asimov, recontra ágil, Lovecraft para la tragedia recargada. Creo que escribe ciencia ficción porque sus seres espantosos son explicados de una manera racionalista, no son entes sobrenaturales… En la montaña de la locura es magistral. Ya más actual China Miéville, un autor inglés, rayadísimo… todo lo que saca se convierte en comentario… En La estación de la calle Perdido, crea unas mujeres que hasta el cuello son mujeres y su cabeza es un escarabajo completo, es otra cosa… y Adolph en Mañana, las ratas, logra crear una ciencia ficción de lo peruano y no forzado…

EH: ¿Crees que Adolph está a la talla de los autores extranjeros? ¿tiene un estilo personal?

DS: Definitivamente. Sus cuentos de ciencia ficción son más que exploraciones. En su momento padeció de no contar con una gran editorial que le ponga a su disposición correctores de estilo, diseñe grandes carátulas… alucinar que alguien pueda escribir En busca del tiempo perdido es difícil…

 

EH: ¿Quiénes son los autores que actualmente deberían ser leídos por aquellos que quieren integrarse a las filas de lo fantástico? Ya has mencionado a José Güich…

DS: Te voy a responder con una mirada en el horizonte (risas). José Güich, Prochazka, muy cuidadoso en su escritura, a veces es críptico… Casa es un ejercicio de lo fantástico, Adolph como clásico, Juan Rivera Saavedra por todo lo que se atrevió en Cuentos sociales de ciencia ficción… se nota que es alguien que no se ciñó a ser un copista sino que escribió su propia ciencia ficción… Adriana Alarco de Zadra, maneja bien la cuestión femenina dentro de lo fantástico y la ciencia ficción, Tanya Tynjälä… aquí se corta la comunicación (risas)…